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martes, 27 de septiembre de 2011

Juventud en Éxtasis (Capítulo Octavo)

Capitulo VIII.- Enamorarse.
 
Al día siguiente Dhamar y Efrén fueron a cenar, la observaba mientras ella leía la carta con mucha atención, se dio cuenta de que estaba enamorado de ella, Dhamar se daba cuenta de sus verdaderos sentimientos de él, de la falta de amor que tenía y de su gran sensibilidad y cuando termino de leer le preguntó, cuantas novias había tenido, le contestó que jamás le había pedido a ninguna mujer que fuera su novia porque eso le parecía anticuado y cursi, Dhamar le recomendó que leyera una revista que el mismo doctor editaba y escribía titulada “Ideas prácticas sobre la sexualidad”, donde se abordaban temas como el celibato, unión libre, masturbación, pornografía, infidelidad y orgasmo, Efrén Acepto y le comentó que se había dado cuenta de que el sexo y el amor eran una misma entidad invisible y sin uno el otro no está completo, ella le dijo que en la revista había leído que el amor y el sexo son independientes y poderosos, aunque relativamente inofensivas cuando se presentan solos, pero al unirse proporcionan una explosión anatómica de magnitudes inverosímiles y que es mucho más peligroso fusionarlos equivocadamente que hacer uso o abuso de alguno de ellos por separado, Efrén le dijo que si estaba dispuesta a vivir con él esa reacción anatómica, ella dijo que tenían que darse un poco más de tiempo.

Juventud en Éxtasis (Capítulo Séptimo)

Capitulo VII.- El papel de los padres.
Al salir del consultorio Efrén se encontró con Dhamar que salía a comer, la invitó a comer con la excusa de que necesitaba hablar con alguien, a ella le pareció extraño, pero aceptó, en el restaurante los dos expusieron el papel que sus padres tenían en sus vidas y la forma tan diferente de como habían sido criados, Efrén por su parte dijo que su madre se concentraba solo en su trabajo y que lo único que siempre le decía era que dejara de actuar como un niño y que se comportara como un hombre, sin darle una explicación concreta de lo que esto significaba, cuando él tuvo su primera relación sexual lo primero que pensó fue que por fin se había convertido en un verdadero hombre, Dhamar decía que su padre era un hombre demasiado estricto al cual solo le preocupa que ella no se acostara con nadie, advirtiéndole que le iría muy mal si salía con un hijo de cualquiera, esos comentarios solo la hacían sentirse mal y más de una vez había pensado en acostarse con el primero que se le atravesara, pero al pensar en su madre que era una mujer tan tierna y dulce no podía ponerla en medio de ella y su padre, los dos coincidieron en que los padres no se daban cuenta de la enorme necesidad de amor que tenían sus hijos adolescentes, siendo estos capaces de cualquier cosa con tal de sentirse aceptados y queridos, también coincidieron que la revolución sexual de la que tanto se habla es solo un ídolo de barro, una bandera falsa que desorienta a la juventud que brinca de cama en cama sin darse cuenta de que la libertad, la autoestima y la autonomía que se reclaman tanto no se obtienen a través del sexo sino de otros métodos.
A la mañana siguiente Efrén fue a repartir solicitudes de trabajo y quince días después fue aceptado como cajero en un banco, la primera llamada que hizo desde su trabajo fue al doctor y a Dhamar a quien invitó a cenar al día siguiente prometiéndole darle una carta, cuando llegó a su casa con la idea fija de escribirle a Dhamar la carta llegaron Joana y sus padres, entonces llamó a Adela, la sirvienta y le pidió que les dijera que no había nadie que regresaran al día siguiente, se fue a su cuarto muy confundido a tratar de escribir la carta lo que le fue muy difícil.

Juventud en Éxtasis (Capítulo Sexto)

Capitulo VI.- No puedo esperar hasta casarme.
Efrén no concilio el sueño durante varias noches porque soñaba que él era el bebé que abortaban y cayó en una fuerte depresión hasta que le toco la cita, el doctor le diagnosticó de acuerdo a los resultados de sus análisis Herpes simplex 2 y presencia de un organismo llamado Chamydia trachomatis, le explico los cuidados que debía tener y los medicamentos que debía tomar advirtiéndole que su enfermedad no se quita que solo se controla.
Efrén después de estar un rato en silencio repentinamente hablo de la película, reconoció que se había equivocado y que si había cambiado su manera de pensar, el doctor le dijo que el sexo no estaba prohibido, pero que hay muchas implicaciones en las que se debe de pensar antes de practicarlo, porque su práctica irresponsable ocasiona graves problemas sociales y no puede decirse que satisfacer una necesidad en semejantes repercusiones sociales sea algo privado ya que las estadísticas de madres solteras, de divorcios, de abortos son tan alarmantes que si se expusiera en los medios de comunicación talvez la gente pensaría seriamente el problema tan grave al que lleva a nuestra sociedad.
Efrén defendía su postura diciendo que ya había muchos métodos anticonceptivos para prevenir todo eso, el doctor contesto diciendo que si los medios de comunicación no hablaran tantas maravillas de ellos nuestra sociedad se ahorraría muchos problemas, porque jamás hablan de los trastornos tan graves que estos tienen, le explico a Efrén con gran detalle cada uno de los métodos diciéndole lo que en realidad provocan en las mujeres, Efrén volteo a la pared y viendo una gran cruz le dijo al doctor que si todo eso que decía en realidad tenía que ver con bases teológicas, el doctor se enojo y lo miro a los ojos diciéndole “ en la vida puedes permitirte ser inmoral si así lo deseas, pero no te puedes dar el lujo de ser estúpido”, que si no se quiere tener secuelas negativas por todo acontecimiento sexual se deben aplicar tres requisitos: estar enmarcado por un gran amor, hacerse en buenas circunstancias y estar exento de remordimientos, Efrén dijo que era muy difícil que se entendieran ya que tenían diferentes conceptos de la vida, el doctor lo interrumpió y dijo que no eran conceptos si no valores y los valores no tienen que entenderse simplemente te escogen en el corazón y se viven.

Juventud en Éxtasis (Capítulo Quinto)

Capitulo V.- El aborto.
Al llegar a su casa se dio cuenta de que Joana lo estaba esperando, cuando se acerco a ella notó un mal olor en su piel y en su aliento e infinidad de pequeñas manchas que se presentaban en su piel que solo le provocaban repudió y se sorprendió como una noche anterior no lo había notado, él había leído que esos eran los síntomas de la Sífilis, la rechazó y entró a su casa dejándola allí parada, ya en su casa se fue a su cuarto y puso la película que llevaba, era el video en donde se mostraba todo el proceso del aborto de una manera tan real que Efrén no pudo terminar de verla ya que en ese momento recordó que seis meses atrás le había dado dinero a Jessica su ex novia para que abortara a su propio hijo y eso los hizo sentirse el más miserable de los seres humanos.

Juventud en Éxtasis. (Cuarto Capítulo)

Cuando Efrén acudió a su cita se encontró con una recepcionista muy bonita que inmediatamente llamo su atención, pero la vergüenza que le provocaba la razón de su estancia allí lo puso nervioso y lo descontrolo, lo atendió un doctor muy amable al que le tomó rápidamente confianza y le pregunto porque le había pasado eso, si él llevaba una vida sexual normal, ya que todos los jóvenes lo hacían para aprender, el doctor lo interrumpió y le dijo que para tener relaciones sexuales no hay que saber si no sentir, porque entre más episodios carnales tengan sin amor más te endurecerás y en un futuro te será imposible experimentar la belleza de la pasión, convirtiéndose en los peores amantes. Trata de disuadir a Efrén de su idea equivocada que tiene del sexo y de las mujeres, recomendándole vivir la vida intensamente en todos los aspectos, pero al lado de la mujer que ama, sin desesperarse por encontrarla ó probando con todas las que se le atraviesen en el camino.
Efrén al sentirse intimidado por el doctor le contestó que entonces la virginidad era el sello de garantía, el doctor ya enfadado le dio una explicación minuciosa de los hímenes, Efrén busco la salida diciendo que los anticonceptivos y el aborto habían cambiado todo, así que el doctor al ver que éste no entendía razones sacó una película de su cajón y se la dio junto con su receta y su orden para sus análisis, Efrén la tomó, pero le advirtió que el tenía sus ideas bien firmes respecto al aborto y que nada ni nadie lo iban a convencer de lo contrario y salió del consultorio.

Juventud en Éxtasis (Capítulo Tercero)

Capitulo III.- Infección Venérea.
En la mañana Efrén despertó con la interrogante de lo que tenía podía ser SIDA y recordó el caso de un primo que había enfermado y contagiado a su esposa y su bebé, se levantó y llamo a su profesor José Luis, le contó lo que le pasaba y trataba de justificarse con decirle que le había pasado por no haber usado condón, su profesor le dijo que eso no le hubiera garantizado nada ya que ningún método anticonceptivo era cien por ciento seguro, así que le daba dos recomendaciones, la primera, es que pensara que si se lleva a alguien a la cama podía embarazarla o adquirir alguna enfermedad, así que si se tiene el valor de arriesgarse también debe tener el valor de enfrentar las consecuencias y el segundo, le aconsejo que fuera a ver a un doctor lo más pronto posible.
Efrén fue al estudio de su madre para buscar un libro que le diera información acerca de lo que le pasaba, encontró un libro que le explicaba las enfermedades más comunes que se daban, la Sífilis en sus tres etapas, la Gonorrea y cuando llegó al SIDA la simple idea de haber sido contagiado por ese virus lo dejaba sin aire; busco en el tarjetero de su mamá y encontró la tarjeta de un médico en disfunciones sexuales de nombre Asaf Marín, más tarde sacó una cita, pero antes llamó a Joana para decirle lo que sucedía y ella también fuera al doctor, cuando lo hizo esta solo se quedó muda por la noticia.

Juventud en Éxtasis (Segundo Capítulo)

Capitulo II.- Sexo adicción.
 
Cuando Efrén llegó a su casa y recordaba lo que acababa de vivir se dio cuenta que el sexo se estaba convirtiendo en un vicio para él, en ese momento empezó a sentir una terrible comezón en la zona genital al revisarse se dio cuenta de que tenía una zona ulcerada con pequeñas llagas, sintiéndose afiebrado y débil, en ese momento maldijo a Joana ya que se dio cuenta de que lo había contagiado de alguna enfermedad, pero también recordó su reproche por su eyaculación precoz entonces se sintió peor y su adicción al sexo le fue más preocupante, entonces decidió dormirse para que su cabeza ya no sacara conjeturas de nada.

Juventud en Éxtasis (Primer Capítulo)

RESUMEN
 
Primera Parte

Sexo por placer
 
Capitulo I.- Las motivaciones sexuales.
Un grupo de muchachos se divertía en una fiesta mientras conversaban la forma en que los hombres ven el sexo, coincidiendo casi todos en que la mayoría de los jóvenes estudiantes que tienen muchas relaciones sexuales son más hombres y adquieren experiencia para cuando toman la decisión de casarse, sin embargo José Luis, un profesor de biología, que los acompañaba en la fiesta, les explica las diferencias entre el orgasmo de un hombre y el de una mujer diciéndoles que el varón es práctico, objetivo y que tiene origen preponderantemente físico, puede sentir placer haciendo el amor con cualquier tipo de mujer o simplemente masturbándose, en cambio la mujer es muy idealista y sentimental, su orgasmo tiene origen fundamentalmente psicológico y sede a las seducciones de un hombre no por placer físico si no mental como el Enamoramiento, desean ser aceptadas, son vanidosas, les gusta sentirse admiradas, amadas, deseadas, en conclusión el placer femenino está conectado directamente a su psicología.
Efrén les platicaba que recientemente había terminado su noviazgo con Jessica, después de haber tenido relaciones sexuales con ella de lo que se sentía muy orgulloso, pero era de las mujeres que pensaban que eso era razón suficiente para estar comprometidos y en un futuro casarse, decía que a él no lo casaba nadie, en ese momento entró Joana una muchacha muy deseada en la universidad por ser muy atractiva, así que Efrén se dispuso a ir tras su nueva conquista, después de un rato de cotejarla la convenció de ir a un hotel, viviendo así según él la experiencia más enorgullecedora de su vida ya que eran muchos los que habían sido rechazados por ella.

Juventud en Éxtasis de Carlos Cauhtémoc

INTRODUCCIÓN
Es una obra que está basada en la historia de la vida de un joven estudiante que tiene que pasar por una enfermedad de transmisión sexual para darse cuenta de que su vida sexual la lleva de manera equivocada, en el proceso de su tratamiento médico conoce a la que después se convierte en su esposa.
En la vida de este muchacho los problemas no solo lo abarcan a él si no que también sé de cuenta que desde el noviazgo de sus padres comenzaron los problemas, después su separación y por último su rencuentro, siendo este último el más satisfactorio ya que él siempre supo que su padre estaba muerto y cuando lo conoce se sorprende tanto.
En el transcurso de su tratamiento cambian muchas cosas dentro de él, como su concepto del aborto, de la mujer, del amor, la sexualidad, del matrimonio, a conocer el verdadero enamoramiento, a conocer a su madre, a dejar que sus sentimientos afloren sin reprimirlos y una de las cosas más importantes que aprende es a conocer lo que verdaderamente es hacer el amor, una frase que estaba demasiado en su vocabulario, pero que nunca antes había sabido lo que esto significaba.


RESUMEN
Primera Parte

Sexo por placer
Capitulo I.- Las motivaciones sexuales.
Un grupo de muchachos se divertía en una fiesta mientras conversaban la forma en que los hombres ven el sexo, coincidiendo casi todos en que la mayoría de los jóvenes estudiantes que tienen muchas relaciones sexuales son más hombres y adquieren experiencia para cuando toman la decisión de casarse, sin embargo José Luis, un profesor de biología, que los acompañaba en la fiesta, les explica las diferencias entre el orgasmo de un hombre y el de una mujer diciéndoles que el varón es práctico, objetivo y que tiene origen preponderantemente físico, puede sentir placer haciendo el amor con cualquier tipo de mujer o simplemente masturbándose, en cambio la mujer es muy idealista y sentimental, su orgasmo tiene origen fundamentalmente psicológico y sede a las seducciones de un hombre no por placer físico si no mental como el Enamoramiento, desean ser aceptadas, son vanidosas, les gusta sentirse admiradas, amadas, deseadas, en conclusión el placer femenino está conectado directamente a su psicología.
Efrén les platicaba que recientemente había terminado su noviazgo con Jessica, después de haber tenido relaciones sexuales con ella de lo que se sentía muy orgulloso, pero era de las mujeres que pensaban que eso era razón suficiente para estar comprometidos y en un futuro casarse, decía que a él no lo casaba nadie, en ese momento entró Joana una muchacha muy deseada en la universidad por ser muy atractiva, así que Efrén se dispuso a ir tras su nueva conquista, después de un rato de cotejarla la convenció de ir a un hotel, viviendo así según él la experiencia más enorgullecedora de su vida ya que eran muchos los que habían sido rechazados por ella.

Capitulo II.- Sexo adicción.
Cuando Efrén llegó a su casa y recordaba lo que acababa de vivir se dio cuenta que el sexo se estaba convirtiendo en un vicio para él, en ese momento empezó a sentir una terrible comezón en la zona genital al revisarse se dio cuenta de que tenía una zona ulcerada con pequeñas llagas, sintiéndose afiebrado y débil, en ese momento maldijo a Joana ya que se dio cuenta de que lo había contagiado de alguna enfermedad, pero también recordó su reproche por su eyaculación precoz entonces se sintió peor y su adicción al sexo le fue más preocupante, entonces decidió dormirse para que su cabeza ya no sacara conjeturas de nada.

Capitulo III.- Infección Venérea.
En la mañana Efrén despertó con la interrogante de lo que tenía podía ser SIDA y recordó el caso de un primo que había enfermado y contagiado a su esposa y su bebé, se levantó y llamo a su profesor José Luis, le contó lo que le pasaba y trataba de justificarse con decirle que le había pasado por no haber usado condón, su profesor le dijo que eso no le hubiera garantizado nada ya que ningún método anticonceptivo era cien por ciento seguro, así que le daba dos recomendaciones, la primera, es que pensara que si se lleva a alguien a la cama podía embarazarla o adquirir alguna enfermedad, así que si se tiene el valor de arriesgarse también debe tener el valor de enfrentar las consecuencias y el segundo, le aconsejo que fuera a ver a un doctor lo más pronto posible.
Efrén fue al estudio de su madre para buscar un libro que le diera información acerca de lo que le pasaba, encontró un libro que le explicaba las enfermedades más comunes que se daban, la Sífilis en sus tres etapas, la Gonorrea y cuando llegó al SIDA la simple idea de haber sido contagiado por ese virus lo dejaba sin aire; busco en el tarjetero de su mamá y encontró la tarjeta de un médico en disfunciones sexuales de nombre Asaf Marín, más tarde sacó una cita, pero antes llamó a Joana para decirle lo que sucedía y ella también fuera al doctor, cuando lo hizo esta solo se quedó muda por la noticia.
 Capítulo Cuarto IV
Cuando Efrén acudió a su cita se encontró con una recepcionista muy bonita que inmediatamente llamo su atención, pero la vergüenza que le provocaba la razón de su estancia allí lo puso nervioso y lo descontrolo, lo atendió un doctor muy amable al que le tomó rápidamente confianza y le pregunto porque le había pasado eso, si él llevaba una vida sexual normal, ya que todos los jóvenes lo hacían para aprender, el doctor lo interrumpió y le dijo que para tener relaciones sexuales no hay que saber si no sentir, porque entre más episodios carnales tengan sin amor más te endurecerás y en un futuro te será imposible experimentar la belleza de la pasión, convirtiéndose en los peores amantes. Trata de disuadir a Efrén de su idea equivocada que tiene del sexo y de las mujeres, recomendándole vivir la vida intensamente en todos los aspectos, pero al lado de la mujer que ama, sin desesperarse por encontrarla ó probando con todas las que se le atraviesen en el camino.
Efrén al sentirse intimidado por el doctor le contestó que entonces la virginidad era el sello de garantía, el doctor ya enfadado le dio una explicación minuciosa de los hímenes, Efrén busco la salida diciendo que los anticonceptivos y el aborto habían cambiado todo, así que el doctor al ver que éste no entendía razones sacó una película de su cajón y se la dio junto con su receta y su orden para sus análisis, Efrén la tomó, pero le advirtió que el tenía sus ideas bien firmes respecto al aborto y que nada ni nadie lo iban a convencer de lo contrario y salió del consultorio.


Capitulo V.- El aborto.
Al llegar a su casa se dio cuenta de que Joana lo estaba esperando, cuando se acerco a ella notó un mal olor en su piel y en su aliento e infinidad de pequeñas manchas que se presentaban en su piel que solo le provocaban repudió y se sorprendió como una noche anterior no lo había notado, él había leído que esos eran los síntomas de la Sífilis, la rechazó y entró a su casa dejándola allí parada, ya en su casa se fue a su cuarto y puso la película que llevaba, era el video en donde se mostraba todo el proceso del aborto de una manera tan real que Efrén no pudo terminar de verla ya que en ese momento recordó que seis meses atrás le había dado dinero a Jessica su ex novia para que abortara a su propio hijo y eso los hizo sentirse el más miserable de los seres humanos.
Capitulo VI.- No puedo esperar hasta casarme.
Efrén no concilio el sueño durante varias noches porque soñaba que él era el bebé que abortaban y cayó en una fuerte depresión hasta que le toco la cita, el doctor le diagnosticó de acuerdo a los resultados de sus análisis Herpes simplex 2 y presencia de un organismo llamado Chamydia trachomatis, le explico los cuidados que debía tener y los medicamentos que debía tomar advirtiéndole que su enfermedad no se quita que solo se controla.
Efrén después de estar un rato en silencio repentinamente hablo de la película, reconoció que se había equivocado y que si había cambiado su manera de pensar, el doctor le dijo que el sexo no estaba prohibido, pero que hay muchas implicaciones en las que se debe de pensar antes de practicarlo, porque su práctica irresponsable ocasiona graves problemas sociales y no puede decirse que satisfacer una necesidad en semejantes repercusiones sociales sea algo privado ya que las estadísticas de madres solteras, de divorcios, de abortos son tan alarmantes que si se expusiera en los medios de comunicación talvez la gente pensaría seriamente el problema tan grave al que lleva a nuestra sociedad.
Efrén defendía su postura diciendo que ya había muchos métodos anticonceptivos para prevenir todo eso, el doctor contesto diciendo que si los medios de comunicación no hablaran tantas maravillas de ellos nuestra sociedad se ahorraría muchos problemas, porque jamás hablan de los trastornos tan graves que estos tienen, le explico a Efrén con gran detalle cada uno de los métodos diciéndole lo que en realidad provocan en las mujeres, Efrén volteo a la pared y viendo una gran cruz le dijo al doctor que si todo eso que decía en realidad tenía que ver con bases teológicas, el doctor se enojo y lo miro a los ojos diciéndole “ en la vida puedes permitirte ser inmoral si así lo deseas, pero no te puedes dar el lujo de ser estúpido”, que si no se quiere tener secuelas negativas por todo acontecimiento sexual se deben aplicar tres requisitos: estar enmarcado por un gran amor, hacerse en buenas circunstancias y estar exento de remordimientos, Efrén dijo que era muy difícil que se entendieran ya que tenían diferentes conceptos de la vida, el doctor lo interrumpió y dijo que no eran conceptos si no valores y los valores no tienen que entenderse simplemente te escogen en el corazón y se viven.

Capitulo VII.- El papel de los padres.
Al salir del consultorio Efrén se encontró con Dhamar que salía a comer, la invitó a comer con la excusa de que necesitaba hablar con alguien, a ella le pareció extraño, pero aceptó, en el restaurante los dos expusieron el papel que sus padres tenían en sus vidas y la forma tan diferente de como habían sido criados, Efrén por su parte dijo que su madre se concentraba solo en su trabajo y que lo único que siempre le decía era que dejara de actuar como un niño y que se comportara como un hombre, sin darle una explicación concreta de lo que esto significaba, cuando él tuvo su primera relación sexual lo primero que pensó fue que por fin se había convertido en un verdadero hombre, Dhamar decía que su padre era un hombre demasiado estricto al cual solo le preocupa que ella no se acostara con nadie, advirtiéndole que le iría muy mal si salía con un hijo de cualquiera, esos comentarios solo la hacían sentirse mal y más de una vez había pensado en acostarse con el primero que se le atravesara, pero al pensar en su madre que era una mujer tan tierna y dulce no podía ponerla en medio de ella y su padre, los dos coincidieron en que los padres no se daban cuenta de la enorme necesidad de amor que tenían sus hijos adolescentes, siendo estos capaces de cualquier cosa con tal de sentirse aceptados y queridos, también coincidieron que la revolución sexual de la que tanto se habla es solo un ídolo de barro, una bandera falsa que desorienta a la juventud que brinca de cama en cama sin darse cuenta de que la libertad, la autoestima y la autonomía que se reclaman tanto no se obtienen a través del sexo sino de otros métodos.
A la mañana siguiente Efrén fue a repartir solicitudes de trabajo y quince días después fue aceptado como cajero en un banco, la primera llamada que hizo desde su trabajo fue al doctor y a Dhamar a quien invitó a cenar al día siguiente prometiéndole darle una carta, cuando llegó a su casa con la idea fija de escribirle a Dhamar la carta llegaron Joana y sus padres, entonces llamó a Adela, la sirvienta y le pidió que les dijera que no había nadie que regresaran al día siguiente, se fue a su cuarto muy confundido a tratar de escribir la carta lo que le fue muy difícil.

Capitulo VIII.- Enamorarse.
Al día siguiente Dhamar y Efrén fueron a cenar, la observaba mientras ella leía la carta con mucha atención, se dio cuenta de que estaba enamorado de ella, Dhamar se daba cuenta de sus verdaderos sentimientos de él, de la falta de amor que tenía y de su gran sensibilidad y cuando termino de leer le preguntó, cuantas novias había tenido, le contestó que jamás le había pedido a ninguna mujer que fuera su novia porque eso le parecía anticuado y cursi, Dhamar le recomendó que leyera una revista que el mismo doctor editaba y escribía titulada “Ideas prácticas sobre la sexualidad”, donde se abordaban temas como el celibato, unión libre, masturbación, pornografía, infidelidad y orgasmo, Efrén Acepto y le comentó que se había dado cuenta de que el sexo y el amor eran una misma entidad invisible y sin uno el otro no está completo, ella le dijo que en la revista había leído que el amor y el sexo son independientes y poderosos, aunque relativamente inofensivas cuando se presentan solos, pero al unirse proporcionan una explosión anatómica de magnitudes inverosímiles y que es mucho más peligroso fusionarlos equivocadamente que hacer uso o abuso de alguno de ellos por separado, Efrén le dijo que si estaba dispuesta a vivir con él esa reacción anatómica, ella dijo que tenían que darse un poco más de tiempo.

Crónica de una muerte anunciada (Capítulo Quinto)

V
La impresión general era que Santiago Nasar murió sin entender su muerte. Después de que le prometió a Margot que iría a desayunar, Cristo Bedoya se lo llevó del brazo por el muelle. Yamil Shaium, un árabe comerciante, fue el único que salió a esperar a Santiago para prevenirlo en cuanto escuchó el rumor. Cristo Bedoya, después de despedirse de Santiago, se dirigió a Yamil y apenas escuchó la información, salió corriendo de la tienda en busca de Santiago. Le pareció imposible que hubiera llegado a su casa en tan poco tiempo, pero de todos modos entró a preguntar por él, lo buscó en su habitación y tomó la pistola de Santiago para dársela en caso de necesitarla. Se encontró con Plácida Linero, pero no se atrevió a decirle acerca de la amenaza de los Vicario y sin más explicaciones se marchó a buscarlo. En la plaza se encontró con el padre Amador, pero no le pareció que pudiera hacer por Santiago Nasar nada distinto de salvarle el alma. Iba otra vez hacia el puerto cuando escuchó que lo llamaban los gemelos desde la tienda de Clotilde, así que Cristo Bedoya les dijo que tuvieran cuidado porque Santiago estaba armado. En la puerta del Club Social, Bedoya se encontró con el coronel Lázaro Aponte y le contó lo que acababa de ocurrir en la tienda de Clotilde. Aponte prometió ocuparse del caso, pero primero entró al Club Social para confirmar una cita de dominó y cuando volvió a salir ya estaba consumado el crimen. Cristo Bedoya cometió entonces su único error mortal: pensó que Santiago Nasar había resuelto a última hora desayunar en casa de Margot y fue a buscarlo allá. Al doblar la última esquina, reconoció de espaldas a la madre de Margot, pero ella, envuelta en lágrimas, le dijo que ya lo habían matado.
Mientras Cristo Bedoya lo buscaba, Santiago Nasar había entrado en la casa de Flora Miguel, su novia y futura esposa para la próxima víspera de Navidad. Flora Miguel despertó aquel lunes con los primeros bramidos del buque del obispo y poco después se enteró que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago para matarlo. Santiago acababa de dejar a Cristo Bedoya en la tienda de Yamil Shaium y cuando entró a ver a su novia ella le aventó el cofre con las cartas de amor que le había escrito y le deseó que lo mataran. El padre de Flora Miguel le explicó a Santiago que los gemelos lo querían matar y que podía ocultarse allí o llevarse una escopeta para defenderse. Santiago salió rápidamente de allí y fue rumbo a su casa. Al dirigirse a su casa, lo vieron los hermanos y Clotilde le gritó a Santiago que corriera para salvarse. Cinco minutos antes, en la cocina, Victoria Guzmán le había contado a Plácida Linero lo que todo el mundo sabía. En la sala, donde estaba trapeando Divina Flor, la hija de Victoria Guzmán, vio a Santiago Nasar entrar por la puerta de la plaza. Placida Linero vio entonces el papel con la advertencia en el suelo, pero no pensó en recogerlo. A través de la puerta vio a los Vicario que venían corriendo hacia la casa con los cuchillos desnudos. Desde el lugar en que ella se encontraba, podía verlos a ellos, pero no alcanzaba a ver a su hijo que corría desde el otro ángulo hacia la puerta, y como pensó que él ya estaba dentro y que los gemelos querían meterse para matarlo dentro de la casa, corrió hacia la puerta y la cerró de un golpe. Estaba pasando la tranca cuando oyó los gritos de su hijo y los puñetazos de terror en la puerta, pero creyó que él estaba arriba insultando a los hermanos Vicario desde el balcón de su dormitorio y subió a ayudarlo.
Santiago necesitaba apenas unos minutos para entrar cuando se cerró la puerta. Los gemelos lo apuñalaban varias veces y esperaban que se derribara, pero éste no caía y según los hermanos, parecía que se estaba riendo. Cuando creyeron que ya lo habían matado se fueron corriendo hacia la iglesia. Santiago se levantó, sosteniéndose las entrañas, y trató de entrar por la puerta de la cocina, atravesó la casa de unos vecinos desconcertados por el bullicio y el aspecto de Santiago, y en cuanto entró a su casa,murió.

Crónica de una Muerte anunciada. (Capítulo Cuarto)

IV
Los estragos de los cuchillos fueron apenas un principio de la autopsia inclemente que el padre Carmen Amador se vio obligado a hacerle a Santiago Nasar por ausencia del doctor Dionisio Iguarán. Siete de las numerosas heridas eran mortales. Lo habían herido en el páncreas, el pulmón, el hígado, los brazos, la mano, etc. La autopsia se realizó dentro de una escuela pública del pueblo.
Entre tanto, los hermanos Vicario estaban encerrados en la cárcel, sin poder conciliar el sueño porque todo su cuerpo y sus ropas olían a Santiago, de hecho, todo el pueblo olía a Santiago Nasar. Pensaban que querrían matarlos en venganza a su acto. El temor de los gemelos respondía al estado de ánimo de la calle.
El coronel Aponte interrogó a la comunidad árabe para ver si tenían planeado tomar represalias en contra de los Vicario, pero dicha comunidad sólo sufría su pérdida.
La familia Vicario se fue completa del pueblo, hasta las hijas mayores con sus maridos, por iniciativa del coronel Aponte. Se fueron a Manaure sin que nadie se diera cuenta, cerca de Riohacha, donde estaban presos los gemelos. Allá fue Prudencia Cotes a casarse con Pablo Vicario cuando éste quedó absuelto. Pedro Vicario, sin amor ni empleo, se reintegró 3 años después a las Fuerzas Armadas, mereció la insignia de sargento primero.
Para la inmensa mayoría, sólo hubo una víctima: Bayardo San Román, quien después de haber regresado a Ángela, bebió tanto en la colina de Xius que lo encontraron en estado de urgencia por intoxicación etílica. La madre de Bayardo y sus hermanas fueron a acompañarlo en la pena. Después se marcharon del pueblo y tanto la casa en la colina como el coche convertible, se desintegraron con el paso de los años.
Después de 23 años, el narrador vio a Ángela Vicario en la terraza de una casa. Ella nunca hizo ningún misterio de su desventura y la contaba a quien le preguntara con sus pormenores a excepción del secreto que nunca se pudo aclarar: quién fue, cómo y cuándo el verdadero causante de su perjuicio, pues nadie creyó que en realidad hubiera sido Santiago Nasar, quien era demasiado altivo para fijarse en ella. Ángela contó que siempre se quedó grabada en su memoria la imagen de Bayardo y si lloraba o sentía pena, era por él. Ángela lo vio un día salir de un hotel, pero él no la vio. Nació todo de nuevo y ella se volvió loca de remate por él. A partir de entonces comenzó a escribirle, poco a poco las cartas se hicieron semanales, pero no había respuesta alguna. A Ángela le bastaba saber que él las estaba recibiendo, pero era como escribirle a nadie.
Una madrugada, por el año décimo, la despertó la certidumbre de que él estaba desnudo en su cama. Ángela le escribió entonces una carta febril de 20 pliegos en la que soltó sin pudor las verdades amargas que llevaba podridas en el corazón desde su noche funesta. Pero no hubo respuesta y a partir de entonces ya no era consciente de lo que escribía a ciencia cierta, pero lo siguió haciendo por 17 años.
Un medio día de agosto, mientras Ángela bordaba con sus amigas, Bayardo San Román, más gordo y viejo, apareció con una maleta con ropa para quedarse y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le había escrito, ordenadas por fechas, en paquetes cosidos con cintas de colores y todas sin abrir.

Crónica de una Muerte anunciada (Capítulo Tercero)


III
El abogado de los Vicario sustentó la tesis del homicidio en legítima defensa del honor, que fue admitida por el tribunal de conciencia, y los gemelos declararon al final del juicio que lo hubieran hecho mil veces más por los mismos motivos. Los gemelos se rindieron ante su iglesia pocos minutos después del crimen. Ambos estaban exhaustos por el trabajo bárbaro de la muerte, y tenían la ropa y los brazos empapados.
Habían empezado a buscar a Santiago Nasar en la casa de María Alejandrina Cervantes, pero de haber sido cierto, jamás hubieran vuelto a salir de allí, pues María Alejandrina, quien llevaba un negocio de casa de citas con mulatas, le tenía un profundo respeto a Santiago, quien en su adolescencia estuvo enamorado de ella hasta que su padre descubrió el amorío. Por consiguiente, los gemelos fueron a esperarlo en la casa de Clotilde Armenta.
Nunca hubo una muerte más anunciada. Después de que la hermana les reveló el nombre, los gemelos Vicario pasaron por el depósito de la pocilga, donde guardaban sus cuchillos para descuartizar cerdos, y escogieron los dos mejores que tenían. Los envolvieron en un trapo y se fueron a afilarlos en el mercado de carnes. Faustino Santos, un carnicero amigo, los vio entrar a las 3:20 y mientras los gemelos afilaban sus cuchillos anunciaron que iban a matar a Santiago. Nadie les hizo caso porque pensaban que estaban borrachos, pero Faustino percibió una luz de verdad en la amenaza de Pablo Vicario y le comunicó lo ocurrido a un agente de la policía que pasó a comprar una libra de hígado para el desayuno del alcalde. El agente se llamaba Leandro Pornoy, quien fue a la tienda de Clotilde Armenta cuando los gemelos estaban sentados esperando.
Clotilde Armenta tenía una tienda que vendía leche al amanecer y víveres durante el día, y se transformaba en cantina desde las seis de la tarde. Esa mañana, Clotilde estaba levantada más temprano porque quería terminar de vender la leche antes de que llegara el obispo.
Los hermanos Vicario entraron a las 4:10 y éstos anunciaron, que andaban buscando a Santiago Nasar para matarlo. El agente Leandro Pornoy, que iba por la leche del alcalde, comprendió las intenciones de los hermanos y le avisó al coronel Lázaro Aponte. Éste se dirigió a casa de Clotilde y sólo les confiscó los cuchillos a los hermanos. Clotilde estaba desilusionada, pues esperaba que arrestaran a los gemelos hasta esclarecer la verdad del conflicto. Los hermanos Vicario habían contado sus propósitos a más de doce personas que fueron a comprar leche, y éstas lo habían divulgado por todas partes antes de las seis. A Clotilde le parecía imposible que no se supiera nada en la casa Santiago así que le mandó un recado urgente a Victoria Guzmán, la criada de Santiago, para alertar a Santiago del peligro. Clotilde no había acabado de vender la leche cuando volvieron los hermanos Vicario con otros dos cuchillos envueltos en periódicos.
Faustino Santos no pudo entender porqué habían vuelto los gemelos a afilar sus cuchillos, y al oírlos gritar que iban a sacarle las tripas a Santiago, creyeron que estaban borrachos y exagerando, sin embargo, Clotilde notó que los gemelos llevaban la misma determinación de antes para matar a Santiago.
Pedro Vicario, según declaración propia, fue el que tomó la determinación de matar a Santiago Nasar, y al principio su hermano no hizo más que seguirlo. Pero también fue él quien pareció dar por cumplido el compromiso cuando los desarmó el alcalde, y entonces fue Pablo Vicario quien asumió el mando.
Cuando los gemelos salieron de la porqueriza con los otros cuchillos, fueron a casa de Prudencia Cotes, la novia de Pablo Vicario. Prudencia ya sabía cuáles eran las intenciones de los hermanos y jamás se hubiera casado con Pablo si éste no hubiera cumplido como hombre. Prudencia Cotes se quedó esperando en la cocina hasta que los vio salir, y siguió esperando durante tres años hasta que Pablo Vicario salió de la cárcel y fue su esposo de toda la vida. De allí, los gemelos fueron a la tienda de Clotilde para esperar a su víctima. Santiago Nasar entró a su casa a las 4:20 después de haber estado, primero en la fiesta, después, junto con Luis Enrique, el narrador y Bedoya, fue a casa de los novios para reventar petardos en honor a los novios y finalmente estuvo en casa de María Alejandrina hasta pasadas las tres. Luis Enrique, por su parte, llegó muy borracho a su casa y se quedó dormido en el baño, mientras que el narrador permaneció en casa de María Alejandrina.
A las 5:30, Victoria Guzmán despertó a Santiago para ir a recibir al obispo, pero no le dijo nada con respecto al mensaje que habían enviado. Por otra parte, Luis Enrique había visto a los gemelos antes de regresar a casa, pero estaba tan borracho que no recuerda lo que le dijeron ni lo que él contestó. A la mañana siguiente, oyó sin despertar los primeros bramidos del buque del obispo. Después se durmió a fondo, rendido por la parranda y lo despertó un grito histérico de su hermana Margot que decía que habían matado a Santiago.

Crónica de una muerte anunciada (Capítulo Segundo)

II
Bayardo San Román, el hombre que devolvió a la esposa, había venido por primera vez en agosto del año anterior: seis meses antes de la boda. Andaba por los 30 años, era muy rico, tenía los ojos dorados, de cintura angosta y parecía un hombre triste. Nadie supo nunca a qué vino realmente, se decía que andaba de pueblo en pueblo buscando novia para casarse. La noche en que llegó dio a entender en el cine que era ingeniero de trenes y habló de la urgencia de construir un ferrocarril. Nunca se estableció muy bien cómo se conocieron él y Ángela, pero supuestamente un día Bayardo vio a Ángela caminar por la calle junto con su madre y dijo que se casaría con ella, posteriormente, hubo una feria en donde se subastaron varias cosas y Ángela era quien cantaba las cifras. Bayardo compró todos los artículos de la rifa y en especial la ortofónica, la cual envió a casa de Ángela envuelta y adornada para regalo por su cumpleaños.
Ángela Vicario era la hija menor de una familia de recursos escasos. Su padre, Poncio Vicario, era ciego y orfebre de pobres. Purísima del Carmen, su madre, había sido maestra de escuela hasta que se casó. Las dos hijas mayores de Pura se habían casado muy tarde y una hija intermedia falleció de fiebres crepusculares.
Ángela era la más bella de las cuatro, pero tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu que le aguardaban un porvenir incierto.
Al muy poco tiempo, Bayardo San Román le propuso matrimonio a Ángela. Ella no estaba muy convencida de convertirse en su esposa, pero él había atrapado con sus encantos a la familia Vicario y además representaba una gran bendición, tomando en cuenta el estatus social de la familia. La madre de Ángela pidió que Bayardo San Román acreditara su identidad, pues hasta entonces nadie sabía quién era. Bayardo trajo a su familia para ponerle fin a las distintas conjeturas y chismes que circulaban en el pueblo acerca de su identidad. Eran cuatro: la madre, Alberta Simonds, una mulata grande de Curazao que hablaba el castellano mezclado con el papiamento; las hermanas, acabadas de florecer, parecían dos potrancas sin sosiego y el padre, la carta grande: el general Petronio San Román, héroe de las guerras civiles del siglo anterior y una de las glorias mayores del régimen conservador por haber puesto en fuga al coronel Aureliano Buendía en el desastre de Tucurinca.
El día de la boda se fijó pronto y hubiera sido antes de no ser por el luto que guardaban los Vicarios. Ésta se iba a celebrar en casa de la familia Vicario, la cual requería de remodelaciones para la cantidad de invitados, incluso Bayardo alquiló las casas de los vecinos para que tuvieran más espacio para el baile. Asimismo, ya estaba dispuesto el nuevo hogar de la pareja, una casa en la colina que pertenecía al viudo Xius y era la casa más bonita del pueblo, pues desde allí se veía el paraíso sin límites de las ciénagas cubiertas de anémonas moradas, y en los días claros de verano se alcanzaba a ver el horizonte nítido del Caribe y los trasatlánticos de turistas de Cartagena de Indias.
Nadie hubiera pensado que Ángela Vicario no fuera virgen, dado que nadie le había conocido ningún novio anterior y había crecido junto con sus hermanas bajo el rigor de una madre de hierro. Ella quería suicidarse pero a falta de valor resolvió contarle a su madre, quien le aseguró que casi todas las mujeres perdían la virginidad en accidentes de la infancia y que habían trucos para engañar al marido con la reposición de otra sábana que pudiera exhibir en su primera mañana de recién casada, la sábana de hilo con la mancha de honor. Ángela se casó con esa ilusión y Bayardo San Román debió casarse con la ilusión de comprar la felicidad con el peso descomunal de su poder y fortuna, pues cuanto más aumentaban los planes de la fiesta, más ideas de delirio se le ocurrían para hacerla más grande. El general Petronio San Román y su familia llegaron en un buque de ceremonias del Congreso Nacional, junto con varias personalidades distinguidas y muchos regalos. Al novio le regalaron un automóvil convertible con su nombre grabado en letras góticas y a la novia le regalaron un estuche de cubiertos de oro puro.
El acto final terminó a las seis de la tarde, cuando se despidieron los invitados de honor y el buque se fue con las luces encendidas, dejando un reguero de valses de pianola. Los recién casados aparecieron poco después en el automóvil descubierto y después de festejar un rato, Bayardo ordenó que siguieran bailando por cuenta suya y se llevó a la esposa aterrorizada para la casa de sus sueños donde el viudo Xius había sido feliz. La parranda pública se dispersó en fragmentos hasta la media noche. Santiago Nasar, quien gustaba de hacer cálculos sobre los gastos de la fiesta, estuvo festejando y bebiendo con el narrador, Enrique, Cristo Bedoya e incluso con los hermanos Vicario 5 horas antes de que lo mataran.
Por la madrugada, Bayardo San Román entregó a su suegra a Ángela Vicario, sin pronunciar una sola palabra, posteriormente se despidió de Pura con un beso en la mejilla.
Pura Vicario golpeó con mucha rabia a su hija y cuando los gemelos volvieron a casa, un poco antes de las tres de mañana, escucharon la sentencia que Ángela hacía en contra de Santiago Nasar, el que supuestamente la despojó de su virginidad.

Crónica de una muerte anunciada. GABRIEL GARCÍA MARQUEZ


Resumen
 
El día que mataron a Santiago Nasar, se levantó a las 5:30 de la mañana, después de haber asistido el día anterior a la boda de Ángela Vicario. Se dirigía al puerto para recibir al obispo que venía en barco a darle la bendición al pueblo. Santiago era el hijo único de un matrimonio por conveniencia, era rico, su padre era árabe, tenía una hacienda y le gustaban las armas, mientras que su madre era sensible y sólo amaba a su hijo.

Esa mañana, Santiago sentía un dolor de cabeza y había tenido sueños extraños la noche anterior, pero ni él ni su madre, Plácida Linero, previeron el peligro que le esperaba. Salió vestido de lino blanco después de haber desayunado. Victoria Guzmán, la cocinera, estaba enterada de que iban a matar a Santiago, pero no le dijeron nada porque en el fondo, Victoria Guzmán deseaba que lo mataran. En el suelo, había una carta de advertencia para Santiago en donde le especificaban quiénes lo matarían, por qué razones y a qué hora lo harían, pero cuando Santiago salió, ni él ni nadie la vio hasta después del asesinato.

Santiago Nasar salió por la puerta principal y se dirigió rumbo al puerto. Al pasar cerca de la tienda de Clotilde Armenta, Pedro y Pablo Vicario, gemelos de 24 años, ya estaban esperando a Santiago para matarlo, sin embargo, Clotilde les pidió que dejaran sus asuntos para después por respeto al obispo.

El obispo no bajó del barco y desde allí dio la bendición. Santiago se sentía decepcionado, pues esperaba besarle la mano. De regreso se encontró con Margot, la hermana del narrador, quien invitó a Santiago a la casa a desayunar, pero éste prometió regresar en cuanto se cambiara de vestimenta. 

Muchos de los que estaban en el puerto sabían que a Santiago Nasar lo iban a matar. Don Lázaro Aponte, alcalde municipal, creyó que ya no corría ningún peligro, asimismo, el padre Carmen Amador. Cuando Margot caminaba rumbo a su casa, se enteró del escándalo que circulaba: la hermosa Ángela Vicario, que se había casado el día anterior, había sido devuelta a casa de sus padres porque el esposo encontró que no era virgen. Nadie podía explicarle cómo fue que el pobre Santiago Nasar terminó comprometido en semejante enredo, pero sí sabía con seguridad que los hermanos de Ángela lo estaban esperando para matarlo. Margot le contó a su madre la posible tragedia y ella salió rápidamente para avisarle a Plácida acerca de los intentos de asesinato contra su hijo, sin embargo, cuando iba en la calle, le dijeron que ya era muy tarde, Santiago ya había sido asesinado.

II
Bayardo San Román, el hombre que devolvió a la esposa, había venido por primera vez en agosto del año anterior: seis meses antes de la boda. Andaba por los 30 años, era muy rico, tenía los ojos dorados, de cintura angosta y parecía un hombre triste. Nadie supo nunca a qué vino realmente, se decía que andaba de pueblo en pueblo buscando novia para casarse. La noche en que llegó dio a entender en el cine que era ingeniero de trenes y habló de la urgencia de construir un ferrocarril. Nunca se estableció muy bien cómo se conocieron él y Ángela, pero supuestamente un día Bayardo vio a Ángela caminar por la calle junto con su madre y dijo que se casaría con ella, posteriormente, hubo una feria en donde se subastaron varias cosas y Ángela era quien cantaba las cifras. Bayardo compró todos los artículos de la rifa y en especial la ortofónica, la cual envió a casa de Ángela envuelta y adornada para regalo por su cumpleaños.
Ángela Vicario era la hija menor de una familia de recursos escasos. Su padre, Poncio Vicario, era ciego y orfebre de pobres. Purísima del Carmen, su madre, había sido maestra de escuela hasta que se casó. Las dos hijas mayores de Pura se habían casado muy tarde y una hija intermedia falleció de fiebres crepusculares.
Ángela era la más bella de las cuatro, pero tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu que le aguardaban un porvenir incierto.
Al muy poco tiempo, Bayardo San Román le propuso matrimonio a Ángela. Ella no estaba muy convencida de convertirse en su esposa, pero él había atrapado con sus encantos a la familia Vicario y además representaba una gran bendición, tomando en cuenta el estatus social de la familia. La madre de Ángela pidió que Bayardo San Román acreditara su identidad, pues hasta entonces nadie sabía quién era. Bayardo trajo a su familia para ponerle fin a las distintas conjeturas y chismes que circulaban en el pueblo acerca de su identidad. Eran cuatro: la madre, Alberta Simonds, una mulata grande de Curazao que hablaba el castellano mezclado con el papiamento; las hermanas, acabadas de florecer, parecían dos potrancas sin sosiego y el padre, la carta grande: el general Petronio San Román, héroe de las guerras civiles del siglo anterior y una de las glorias mayores del régimen conservador por haber puesto en fuga al coronel Aureliano Buendía en el desastre de Tucurinca.
El día de la boda se fijó pronto y hubiera sido antes de no ser por el luto que guardaban los Vicarios. Ésta se iba a celebrar en casa de la familia Vicario, la cual requería de remodelaciones para la cantidad de invitados, incluso Bayardo alquiló las casas de los vecinos para que tuvieran más espacio para el baile. Asimismo, ya estaba dispuesto el nuevo hogar de la pareja, una casa en la colina que pertenecía al viudo Xius y era la casa más bonita del pueblo, pues desde allí se veía el paraíso sin límites de las ciénagas cubiertas de anémonas moradas, y en los días claros de verano se alcanzaba a ver el horizonte nítido del Caribe y los trasatlánticos de turistas de Cartagena de Indias.
Nadie hubiera pensado que Ángela Vicario no fuera virgen, dado que nadie le había conocido ningún novio anterior y había crecido junto con sus hermanas bajo el rigor de una madre de hierro. Ella quería suicidarse pero a falta de valor resolvió contarle a su madre, quien le aseguró que casi todas las mujeres perdían la virginidad en accidentes de la infancia y que habían trucos para engañar al marido con la reposición de otra sábana que pudiera exhibir en su primera mañana de recién casada, la sábana de hilo con la mancha de honor. Ángela se casó con esa ilusión y Bayardo San Román debió casarse con la ilusión de comprar la felicidad con el peso descomunal de su poder y fortuna, pues cuanto más aumentaban los planes de la fiesta, más ideas de delirio se le ocurrían para hacerla más grande. El general Petronio San Román y su familia llegaron en un buque de ceremonias del Congreso Nacional, junto con varias personalidades distinguidas y muchos regalos. Al novio le regalaron un automóvil convertible con su nombre grabado en letras góticas y a la novia le regalaron un estuche de cubiertos de oro puro.
El acto final terminó a las seis de la tarde, cuando se despidieron los invitados de honor y el buque se fue con las luces encendidas, dejando un reguero de valses de pianola. Los recién casados aparecieron poco después en el automóvil descubierto y después de festejar un rato, Bayardo ordenó que siguieran bailando por cuenta suya y se llevó a la esposa aterrorizada para la casa de sus sueños donde el viudo Xius había sido feliz. La parranda pública se dispersó en fragmentos hasta la media noche. Santiago Nasar, quien gustaba de hacer cálculos sobre los gastos de la fiesta, estuvo festejando y bebiendo con el narrador, Enrique, Cristo Bedoya e incluso con los hermanos Vicario 5 horas antes de que lo mataran.
Por la madrugada, Bayardo San Román entregó a su suegra a Ángela Vicario, sin pronunciar una sola palabra, posteriormente se despidió de Pura con un beso en la mejilla.
Pura Vicario golpeó con mucha rabia a su hija y cuando los gemelos volvieron a casa, un poco antes de las tres de mañana, escucharon la sentencia que Ángela hacía en contra de Santiago Nasar, el que supuestamente la despojó de su virginidad.

III
El abogado de los Vicario sustentó la tesis del homicidio en legítima defensa del honor, que fue admitida por el tribunal de conciencia, y los gemelos declararon al final del juicio que lo hubieran hecho mil veces más por los mismos motivos. Los gemelos se rindieron ante su iglesia pocos minutos después del crimen. Ambos estaban exhaustos por el trabajo bárbaro de la muerte, y tenían la ropa y los brazos empapados.
Habían empezado a buscar a Santiago Nasar en la casa de María Alejandrina Cervantes, pero de haber sido cierto, jamás hubieran vuelto a salir de allí, pues María Alejandrina, quien llevaba un negocio de casa de citas con mulatas, le tenía un profundo respeto a Santiago, quien en su adolescencia estuvo enamorado de ella hasta que su padre descubrió el amorío. Por consiguiente, los gemelos fueron a esperarlo en la casa de Clotilde Armenta.
Nunca hubo una muerte más anunciada. Después de que la hermana les reveló el nombre, los gemelos Vicario pasaron por el depósito de la pocilga, donde guardaban sus cuchillos para descuartizar cerdos, y escogieron los dos mejores que tenían. Los envolvieron en un trapo y se fueron a afilarlos en el mercado de carnes. Faustino Santos, un carnicero amigo, los vio entrar a las 3:20 y mientras los gemelos afilaban sus cuchillos anunciaron que iban a matar a Santiago. Nadie les hizo caso porque pensaban que estaban borrachos, pero Faustino percibió una luz de verdad en la amenaza de Pablo Vicario y le comunicó lo ocurrido a un agente de la policía que pasó a comprar una libra de hígado para el desayuno del alcalde. El agente se llamaba Leandro Pornoy, quien fue a la tienda de Clotilde Armenta cuando los gemelos estaban sentados esperando.
Clotilde Armenta tenía una tienda que vendía leche al amanecer y víveres durante el día, y se transformaba en cantina desde las seis de la tarde. Esa mañana, Clotilde estaba levantada más temprano porque quería terminar de vender la leche antes de que llegara el obispo.
Los hermanos Vicario entraron a las 4:10 y éstos anunciaron, que andaban buscando a Santiago Nasar para matarlo. El agente Leandro Pornoy, que iba por la leche del alcalde, comprendió las intenciones de los hermanos y le avisó al coronel Lázaro Aponte. Éste se dirigió a casa de Clotilde y sólo les confiscó los cuchillos a los hermanos. Clotilde estaba desilusionada, pues esperaba que arrestaran a los gemelos hasta esclarecer la verdad del conflicto. Los hermanos Vicario habían contado sus propósitos a más de doce personas que fueron a comprar leche, y éstas lo habían divulgado por todas partes antes de las seis. A Clotilde le parecía imposible que no se supiera nada en la casa Santiago así que le mandó un recado urgente a Victoria Guzmán, la criada de Santiago, para alertar a Santiago del peligro. Clotilde no había acabado de vender la leche cuando volvieron los hermanos Vicario con otros dos cuchillos envueltos en periódicos.
Faustino Santos no pudo entender porqué habían vuelto los gemelos a afilar sus cuchillos, y al oírlos gritar que iban a sacarle las tripas a Santiago, creyeron que estaban borrachos y exagerando, sin embargo, Clotilde notó que los gemelos llevaban la misma determinación de antes para matar a Santiago.
Pedro Vicario, según declaración propia, fue el que tomó la determinación de matar a Santiago Nasar, y al principio su hermano no hizo más que seguirlo. Pero también fue él quien pareció dar por cumplido el compromiso cuando los desarmó el alcalde, y entonces fue Pablo Vicario quien asumió el mando.
Cuando los gemelos salieron de la porqueriza con los otros cuchillos, fueron a casa de Prudencia Cotes, la novia de Pablo Vicario. Prudencia ya sabía cuáles eran las intenciones de los hermanos y jamás se hubiera casado con Pablo si éste no hubiera cumplido como hombre. Prudencia Cotes se quedó esperando en la cocina hasta que los vio salir, y siguió esperando durante tres años hasta que Pablo Vicario salió de la cárcel y fue su esposo de toda la vida. De allí, los gemelos fueron a la tienda de Clotilde para esperar a su víctima. Santiago Nasar entró a su casa a las 4:20 después de haber estado, primero en la fiesta, después, junto con Luis Enrique, el narrador y Bedoya, fue a casa de los novios para reventar petardos en honor a los novios y finalmente estuvo en casa de María Alejandrina hasta pasadas las tres. Luis Enrique, por su parte, llegó muy borracho a su casa y se quedó dormido en el baño, mientras que el narrador permaneció en casa de María Alejandrina.
A las 5:30, Victoria Guzmán despertó a Santiago para ir a recibir al obispo, pero no le dijo nada con respecto al mensaje que habían enviado. Por otra parte, Luis Enrique había visto a los gemelos antes de regresar a casa, pero estaba tan borracho que no recuerda lo que le dijeron ni lo que él contestó. A la mañana siguiente, oyó sin despertar los primeros bramidos del buque del obispo. Después se durmió a fondo, rendido por la parranda y lo despertó un grito histérico de su hermana Margot que decía que habían matado a Santiago.

IV
Los estragos de los cuchillos fueron apenas un principio de la autopsia inclemente que el padre Carmen Amador se vio obligado a hacerle a Santiago Nasar por ausencia del doctor Dionisio Iguarán. Siete de las numerosas heridas eran mortales. Lo habían herido en el páncreas, el pulmón, el hígado, los brazos, la mano, etc. La autopsia se realizó dentro de una escuela pública del pueblo.
Entre tanto, los hermanos Vicario estaban encerrados en la cárcel, sin poder conciliar el sueño porque todo su cuerpo y sus ropas olían a Santiago, de hecho, todo el pueblo olía a Santiago Nasar. Pensaban que querrían matarlos en venganza a su acto. El temor de los gemelos respondía al estado de ánimo de la calle.
El coronel Aponte interrogó a la comunidad árabe para ver si tenían planeado tomar represalias en contra de los Vicario, pero dicha comunidad sólo sufría su pérdida.
La familia Vicario se fue completa del pueblo, hasta las hijas mayores con sus maridos, por iniciativa del coronel Aponte. Se fueron a Manaure sin que nadie se diera cuenta, cerca de Riohacha, donde estaban presos los gemelos. Allá fue Prudencia Cotes a casarse con Pablo Vicario cuando éste quedó absuelto. Pedro Vicario, sin amor ni empleo, se reintegró 3 años después a las Fuerzas Armadas, mereció la insignia de sargento primero.
Para la inmensa mayoría, sólo hubo una víctima: Bayardo San Román, quien después de haber regresado a Ángela, bebió tanto en la colina de Xius que lo encontraron en estado de urgencia por intoxicación etílica. La madre de Bayardo y sus hermanas fueron a acompañarlo en la pena. Después se marcharon del pueblo y tanto la casa en la colina como el coche convertible, se desintegraron con el paso de los años.
Después de 23 años, el narrador vio a Ángela Vicario en la terraza de una casa. Ella nunca hizo ningún misterio de su desventura y la contaba a quien le preguntara con sus pormenores a excepción del secreto que nunca se pudo aclarar: quién fue, cómo y cuándo el verdadero causante de su perjuicio, pues nadie creyó que en realidad hubiera sido Santiago Nasar, quien era demasiado altivo para fijarse en ella. Ángela contó que siempre se quedó grabada en su memoria la imagen de Bayardo y si lloraba o sentía pena, era por él. Ángela lo vio un día salir de un hotel, pero él no la vio. Nació todo de nuevo y ella se volvió loca de remate por él. A partir de entonces comenzó a escribirle, poco a poco las cartas se hicieron semanales, pero no había respuesta alguna. A Ángela le bastaba saber que él las estaba recibiendo, pero era como escribirle a nadie.
Una madrugada, por el año décimo, la despertó la certidumbre de que él estaba desnudo en su cama. Ángela le escribió entonces una carta febril de 20 pliegos en la que soltó sin pudor las verdades amargas que llevaba podridas en el corazón desde su noche funesta. Pero no hubo respuesta y a partir de entonces ya no era consciente de lo que escribía a ciencia cierta, pero lo siguió haciendo por 17 años.
Un medio día de agosto, mientras Ángela bordaba con sus amigas, Bayardo San Román, más gordo y viejo, apareció con una maleta con ropa para quedarse y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le había escrito, ordenadas por fechas, en paquetes cosidos con cintas de colores y todas sin abrir.

V
La impresión general era que Santiago Nasar murió sin entender su muerte. Después de que le prometió a Margot que iría a desayunar, Cristo Bedoya se lo llevó del brazo por el muelle. Yamil Shaium, un árabe comerciante, fue el único que salió a esperar a Santiago para prevenirlo en cuanto escuchó el rumor. Cristo Bedoya, después de despedirse de Santiago, se dirigió a Yamil y apenas escuchó la información, salió corriendo de la tienda en busca de Santiago. Le pareció imposible que hubiera llegado a su casa en tan poco tiempo, pero de todos modos entró a preguntar por él, lo buscó en su habitación y tomó la pistola de Santiago para dársela en caso de necesitarla. Se encontró con Plácida Linero, pero no se atrevió a decirle acerca de la amenaza de los Vicario y sin más explicaciones se marchó a buscarlo. En la plaza se encontró con el padre Amador, pero no le pareció que pudiera hacer por Santiago Nasar nada distinto de salvarle el alma. Iba otra vez hacia el puerto cuando escuchó que lo llamaban los gemelos desde la tienda de Clotilde, así que Cristo Bedoya les dijo que tuvieran cuidado porque Santiago estaba armado. En la puerta del Club Social, Bedoya se encontró con el coronel Lázaro Aponte y le contó lo que acababa de ocurrir en la tienda de Clotilde. Aponte prometió ocuparse del caso, pero primero entró al Club Social para confirmar una cita de dominó y cuando volvió a salir ya estaba consumado el crimen. Cristo Bedoya cometió entonces su único error mortal: pensó que Santiago Nasar había resuelto a última hora desayunar en casa de Margot y fue a buscarlo allá. Al doblar la última esquina, reconoció de espaldas a la madre de Margot, pero ella, envuelta en lágrimas, le dijo que ya lo habían matado.
Mientras Cristo Bedoya lo buscaba, Santiago Nasar había entrado en la casa de Flora Miguel, su novia y futura esposa para la próxima víspera de Navidad. Flora Miguel despertó aquel lunes con los primeros bramidos del buque del obispo y poco después se enteró que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago para matarlo. Santiago acababa de dejar a Cristo Bedoya en la tienda de Yamil Shaium y cuando entró a ver a su novia ella le aventó el cofre con las cartas de amor que le había escrito y le deseó que lo mataran. El padre de Flora Miguel le explicó a Santiago que los gemelos lo querían matar y que podía ocultarse allí o llevarse una escopeta para defenderse. Santiago salió rápidamente de allí y fue rumbo a su casa. Al dirigirse a su casa, lo vieron los hermanos y Clotilde le gritó a Santiago que corriera para salvarse. Cinco minutos antes, en la cocina, Victoria Guzmán le había contado a Plácida Linero lo que todo el mundo sabía. En la sala, donde estaba trapeando Divina Flor, la hija de Victoria Guzmán, vio a Santiago Nasar entrar por la puerta de la plaza. Placida Linero vio entonces el papel con la advertencia en el suelo, pero no pensó en recogerlo. A través de la puerta vio a los Vicario que venían corriendo hacia la casa con los cuchillos desnudos. Desde el lugar en que ella se encontraba, podía verlos a ellos, pero no alcanzaba a ver a su hijo que corría desde el otro ángulo hacia la puerta, y como pensó que él ya estaba dentro y que los gemelos querían meterse para matarlo dentro de la casa, corrió hacia la puerta y la cerró de un golpe. Estaba pasando la tranca cuando oyó los gritos de su hijo y los puñetazos de terror en la puerta, pero creyó que él estaba arriba insultando a los hermanos Vicario desde el balcón de su dormitorio y subió a ayudarlo.
Santiago necesitaba apenas unos minutos para entrar cuando se cerró la puerta. Los gemelos lo apuñalaban varias veces y esperaban que se derribara, pero éste no caía y según los hermanos, parecía que se estaba riendo. Cuando creyeron que ya lo habían matado se fueron corriendo hacia la iglesia. Santiago se levantó, sosteniéndose las entrañas, y trató de entrar por la puerta de la cocina, atravesó la casa de unos vecinos desconcertados por el bullicio y el aspecto de Santiago, y en cuanto entró a su casa,murió.

Crónica de una muerte anunciada (Gabriel García Marquez)



PERSONAJES
 
SANTIAGO NASAR: Personaje principal. Joven hombre de un pueblo en el Caribe, heredero de una finca y fortuna. Es asesinado por los gemelos Vicario. Creyente católico, gusta de la pachanga. Nunca supo que lo iban a matar hasta minutos antes de que ocurriera.

ÁNGELA VICARIO: Personaje principal. Joven mujer que se casa con Bayardo San Román pero es devuelta a su familia cuando su esposo se da cuenta de que no era virgen. Ángela era la más bella de cuatro hermanas, pero tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu cuando era joven. Cuando es más grande, es persistente al tratar de recuperar a su marido con las cartas que envió por 17 años y cuenta con descaro y desmesura su desventura pasada.
 
BAYARDO SAN ROMÁN: Personaje secundario. Joven de familia rica que va al pueblo a buscar mujer para casarse. Es de mirada triste y muy orgulloso.
 
PABLO Y PEDRO VICARIO: Personajes secundarios. Asesinan a Santiago Nasar para salvar el honor de su hermana. Son religiosos, moralistas y gustan de la pachanga.
 
NARRADOR: Personaje principal. Busca la verdad de los sucesos en el asesinato de Santiago Nasar y a base de entrevistas, conforma la historia. Primo de los Vicario y gran amigo de Santiago Nasar.